Relatos de Familia

Mis hermanos llegaron a Paraguaná de 8 y 6 años respectivamente; por lo tanto, son «paraguacheros», esa divinidad de término que papá escogió para reseñar la impronta que la gente y suelo de Paraguaná, dejan en la gente que hace vida en su suelo pardo.
Así se constituyó el uso frecuente del término; tantos que llegaron a la tierra peninsular y que quedaron prendidos de ella.
Mamá, por ejemplo, cada vez que salía y regresaba al lar peninsular, expresaba que le gustaba hacer como el Papa cuando pisa suelo extranjero: arrodillarse y besar la tierra.
Ese amor, esa entrega sigue vigente porque ha sido sembrada en otras tres  generaciones que les siguen a Hito y Mónico. Hijos de éstos, hijos de, y nietos. Una bendición sin duda, estar bajo el cielo de Paraguaná.
«Relatos de una Familia», como  iniciativa editorial, ha contado con la ayuda del poeta y editor Carlos «Huto» Velazco, poeta, escritor y editor paraguanero en sus ya casi 80 años de vida; y en la gestión de producción, contamos con el administrador y gestor cultural, Manuel García Gómez.  Ambos, sin duda, nos han ayudado a cristalizar esta iniciativa llevada a cabo en la escritura y concepto,  a mi hermano, Juan Antonio Toro Álvarez.
A ellos, Don Carlos y al Lic. García, nuestro agradecimiento por el empujón y aliento para que se hiciese realidad.
Igualmente le doy gracias a mi » hermano mayor » porque a través de las crónicas escritas,  reconocí y aprendí que el valor del hogar está en el sitio donde produces y te haces persona y ciudadano.
Gracias Juan. Gracias JUANCITO, ¡ cómo me han  gustado estas vivencias!
Espero, que la versión, pronto, podamos difundirla en digital.

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